El administrador responde con su patrimonio de las deudas salariales

Las deudas laborales, al igual que las comerciales, pueden suponer la condena solidaria
de los administradores sociales, puesto que ni los artículos 105.5 de Ley de Sociedades
de Responsabilidad Limitada (LSRL), ni el artículo 262.5 de la Ley de Sociedades
Anónimas (LSA), ni el actual 367 de la Ley de Sociedades de Capital (LSC), exigen que
las deudas tengan que ser comerciales, sino que hablan de deudas de la sociedad en
general.
Así lo reconoce el Tribunal Supremo, en una sentencia de 18 de julio de 2017 en la que
determina que el derecho a la indemnización por despido no nace con el contrato de
trabajo. La contraprestación a la prestación de los servicios laborales es el salario -artículo
26 del Estatuto de los Trabajadores-, mientras que la indemnización por despido nace una
vez que el mismo es declarado judicialmente improcedente y la empresa opta por la no
readmisión -artículo 56 del Estatuto de los Trabajadores-.
Los recurrentes denunciaban la infracción del artículo 367 de la LSC. Justifican la
existencia de interés casacional por aplicación de una norma de vigencia inferior a cinco
años, ya que el texto refundido de la LSC se aprobó 2 de julio de 2010. Por el contrario,
el ponente, el magistrado Orduña Moreno, determina que el nacimiento de la obligación
indemnizatoria, en el caso en litigio, tuvo lugar cuando la sociedad estaba ya en causa
legal de disolución.
Por otra parte, entiende que la responsabilidad de los administradores es extensiva a los
administradores de hecho, cuando en su actuación intervengan con las mismas facultades
y atribuciones que los de derecho, tal y como ya se ha definido por la jurisprudencia del
propio Tribunal, en sentencias de 4 de diciembre de 2012, 22 de julio de 2015 y de 8 de
abril de 2016